Como viene siendo costumbre, hace unas semanas se realizó el “cambio de hora” para adecuarnos al horario de verano, adelantándose los relojes una hora, cuando lleguemos al mes de Octubre realizaremos la operación contraria, retrasando las agujas del reloj para adecuarlos al “horario de invierno” ¿Pero cuál es el origen de esta tradición que ya ni cuestionamos?
El cambio de horario es una costumbre con más de un siglo de historia en Europa, concretamente desde 1914, llegó acompañada del inicio de la I Guerra Mundial, su principal objetivo era y es, el ahorro energético, aunque hay que destacar que por ejemplo hasta Octubre de 1974 no se efectuó el primer cambio horario en España, provocado principalmente por la dura crisis del petróleo y la búsqueda desesperada del ahorro, de todos modos no sería hasta el año 1981, el momento histórico en que toda Europa sincronizara de manera coordinada las fechas para cambiar las manecillas de los relojes, aun así existen excepciones, como Bielorrusia o parte de Rusia, que no cambian la hora con la llegada de la primavera, o el caso de Armenia, que rechaza de lleno este cambio.
Centrándonos en los motivos del cambio horario, el principal es puramente económico, ya que por ejemplo, según fuentes oficiales, en España estos cambios suponen un ahorro nada despreciable de 300 millones de euros, equivalente al 5% de la factura eléctrica, de esta factura más de 200 millones corresponderían al ahorro que se produce en el ámbito empresarial y el resto se produciría en el ámbito de los hogares, este efecto se debe al hecho de hacer coincidir la actividad empresarial o cotidiana del hogar, con las franjas de mayor luz, siendo el efecto más destacado sobre todo en las primeras horas de la mañana. Las empresas inciden en la ventaja que representa tener el mismo horario que los países del entorno, ya que estos países son con los que generalmente se realizan más transacciones comerciales, y el hecho de tener el mismo horario es una ventaja innegable. Aparte del ahorro energético en la industria, sectores como el turismo o el transporte también se ven beneficiados por las horas extras de luz y por otra parte el disponer de más tiempo de ocio repercute en que los consumidores realicen más gastos, lo que influye positivamente en el sector servicios y en la económica del país.
Entre los detractores de este sistema están los que alertan de los efectos de los cambios horarios en los biorritmos de las personas, especialmente visible en niños, ancianos o enfermos, también genera dudas el hecho de que este cambio puede perjudicar a países con unas determinadas costumbres o hábitos sociales como puede ser precisamente España.