A la vuelta de la esquina, el próximo 25 de Mayo, comenzará a aplicarse la nueva normativa de protección de datos, tras los dos años de margen concedidos a las empresas por la Unión Europea para que se adecuaran a un nuevo reglamento, que afectará básicamente al tratamiento de la información en redes sociales, banca online, Smart phones o todo lo relacionado con las nuevas tecnologías e internet.
El RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) proporciona a los ciudadanos un mayor control sobre sus datos personales en la red y toda la información que cede a compañías de cualquier tipo, lo que obligará a las empresas a adaptarse a esta nueva normativa si quieren evitar fuertes sanciones. Existen serias dudas de si a pesar de los plazos concedidos, las empresas han realizado adecuadamente “los deberes” y se han adaptado al nuevo reglamento. Estas dudas sobre todo recaen sobre las PYMES más que sobre las grandes empresas, que por su “musculo” financiero poseen una mayor capacidad para afrontar los cambios importantes.
Entre los cambios más importantes y significativos figura el hecho de que no se permite el conocimiento tácito para cada uso de la información personal, y que además este deberá poder ser revocable en cualquier momento. Por otra parte las compañías deben garantizar que los datos solo serán utilizados para los fines que fueron cedidos. Otro punto importante es que se deberá comunicar de manera urgente cualquier fallo de seguridad, en la práctica una empresa tendrá 72 horas para comunicar un posible “hackeo”. También hay que destacar por la importancia que cobra la nueva figura del DPO (“Data Protection Officer”) o delegado de protección de datos, una figura que deberá valorar todas las posibles deficiencias y solucionarlas lo más eficiente y rápidamente posible.